La palabra: “a–mor”, proviene del latín, y significa “sin” (a) - “muerte” (mor, moris), o sea lo inmortal, aquello que es para siempre, lo
eterno. El amor no sólo es inmortal, sino que además inmortaliza, hace eternas todas las realidades que toca. El ejemplo más claro lo ofrecen los hijos, que como expresiones vivientes del amor de sus padres, de alguna manera eternifican a estos a través de sus vidas,
sus acciones, su obra.
La obra de arte es proyección viva del amor con que su autor la crea.
El amor no muere, por lo tanto cuando no es convocado o vivido, simplemente aguarda, espera, podrá ser tapado o negado por guerras, matanzas, barbarie, exterminios raciales, etc., pero detrás de todo ese horror del que somos capaces, está latente y dispuesto a ser recuperado.
No es posible despertar el AMOR sino a través del camino de la paz.
Cada vez que interviene el amor se pasa de un plano a otro de orden superior y por ello nunca estaremos como antes. El amor nos modifica y conecta con la escalera ascendente que nos hace buscadores de estados mayores de plenitud y
perfección. El amor siempre desafía al “Ser” a hacerse más perfecto, a desnudarse (“des–nudar”, en el sentido de “desanudar”, o sea quitar los
nudos, desarmar tensiones, disolver conflictos, curar). El amor DA VIDA, el amor ES VIDA.
Para así, poco a poco, hacer surgir en el otro su brillo originario.
Amar es sacar lo auténtico a la luz.
El amor es la fuerza que devela
misterios en el ser. Su misma naturaleza lo lleva a “quitar velos” y por ello nos conectará, paulatinamente, con los mundos superiores y venturosos. De esto encontraremos suficientes y valiosos testimonios en la
vida de los grandes hombres y mujeres de la humanidad.
Y aquí pienso en John y JoKo, Frida y Diego, Romeo y Julieta, o en Fermina Daza y Florentino Ariza, Del amor en los tiempos del Cólera, escrita por García Márquez.
Como para cerrar o abrir las ideas,
“Los hombres han llamado EROS
al amor, porque tiene alas;
los dioses lo han llamado PTEROS,
porque tiene la virtud de darlas”
Platón
Párrafos extraídos del texto de Gustavo H. Vega, Cap 6, Del miedo al amor,
(con algún comentario Dominguero)
Pueden “googlearlo”.
El AmOr Es ViTal.
Oh yEa